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Pekka Kuusisto y la Filarmónica de Cámara de Bremen en el Teatro Colón : Improntas personales
El violinista finlandés y la orquesta alemana ofrecieron para el Mozarteum Argentino un programa estimulante, revisitando obras conocidas y presentando una novedad. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Pekka Kuusisto en el primer atril, junto a la Filarmónica de Cámara de Bremen,
Mozarteum Argentino, Teatro Colón, 2015
 

FILARMÓNICA DE CÁMARA DE BREMEN (Die Deutsche Kammerphilharmonie Bremen). Dirección y solista: Pekka Kuusisto, violín. Concierto del miércoles 22 de abril de 2015 en el Teatro Colón, organizado por el Mozarteum Argentino. Beethoven: Obertura del ballet Las criaturas de Prometeo, Op. 43. Lindberg: Concierto para violín y orquesta. Mozart: Concierto para violín y orquesta N° 5 en La mayor, K. 219 / Sinfonía N° 40 en Sol menor, K. 550.

El ingreso del violinista Pekka Kuusisto con los casi cuarenta músicos de la Filarmónica de Cámara de Bremen al escenario del Teatro Colón fue demasiado rápido: una vez sentados y sin mediar afinación alguna, el ataque del tutti de la Obertura de Las criaturas de Prometeo (1801) de Ludwig van Beethoven fue un gesto impresionante para dar comienzo a esta segunda propuesta de la actual temporada del Mozarteum Argentino. Es que es, sin dudas, la personalidad de Kuusisto la que se impuso a lo largo de esta pieza y en el resto del concierto, una personalidad que ya nos había impresionado en su anterior visita a la Argentina con la Britten Sinfonia en 2011.

La articulación perfecta y en un tempo bastante contenido en el “Adagio” inicial de la obertura contrastó con la agilidad del “Allegro molto con brio” principal, ante las miradas incisivas que el violinista, sentado desde el primer atril, apuntaba a los miembros del conjunto. Con una concentración extrema del ensamble, el resultado final fue de una energía desbordante de toda la agrupación instrumental, que incluso se movía con los mismos ademanes de Kuusisto, como si los sonidos que generaban resonaran de manera vibrante en sus cuerpos.

La línea ondulante del solista con la que se inicia el Concierto para violín y orquesta (2006) del finlandés Marcus Lindberg (1958) mostró en solitario —y de pie en el medio de la orquesta— a Pekka Kuusisto con seguridad, tanto en la afinación como en el grado emocional de esta entrada, que se integra luego a un colchón sonoro casi imperceptible de las cuerdas, magníficamente interpretado por la agrupación alemana. Con esta obra de lenguaje amable aunque compleja, nuevamente se pudo vislumbrar ese vínculo fuerte entre el conjunto y el solista, que no dudaba en dar la espalda al público mientras tocaba o no, marcaba notoriamente con su instrumento el tempo y realizaba algunas otras indicaciones.

Entre los episodios contrastantes que se suceden sin pausa y que integran los tres movimientos de la obra —en realidad se la podría escuchar como una larga rapsodia—, se destacaron tanto el virtuosismo y la musicalidad del solista como también la alta concentración del grupo orquestal que generó ricas texturas. En el primer movimiento, por ejemplo, hubo una hermosa frase post-romántica en el registro medio, primero tocada por el solista y que más tarde fue tocada con la misma expresividad por el ensamble, en tanto que Kuusisto hizo gala de su maravillosa técnica en una impresionante cadenza que corona el segundo movimiento, con diferentes tipos de toque, dinámicas y figuraciones melódicas. La presteza del movimiento final volvió a generar un diálogo concertante impactante con un ensamblaje perfecto.

Pekka Kuusisto en el centro de la Filarmónica de Cámara de Bremen, Mozarteum Argentino, Teatro Colón, 2015

La segunda parte del programa estuvo dedicada a dos de las obras más conocidas de Wolfgang Amadeus Mozart. El enfoque que Kuusisto le dio al Concierto para violín y orquesta N° 5, K. 219 fue muy particular, sobre todo en su interpretación solista: ya desde su entrada con una dinámica casi imperceptible se pudo vislumbrar que lo que iba a sonar no sería lo que comúnmente se escucha. Durante todo este primer movimiento usó el mínimo de vibrato, generando un sonido pequeño y sin demasiado brillo, aunque sí preciso mayormente en afinación: recién en la cadenza se lo pudo escuchar un poco más lleno, aunque también impuso su sello personal hacia el final de la misma, haciendo un dúo con el primer violín de la orquesta enlazando trémolos que guiaron a las frases concluyentes de este “Allegro aperto”.

En el “Adagio”, el tempo elegido fue de una velocidad ligera, haciendo que fueran más importantes las cabezas de los temas que las frases enteras. Kuusisto otra vez dio una impresión fría con sus frases solistas evitando usar un vibrato pronunciado, mientras que la cadenza de este movimiento fue algo impresionante: comenzando con una dinámica casi imperceptible, realizó una variación muy particular del tema, filtrando notas graves entre el movimiento ondulante constante. El resultado fue como si Lindberg se hubiera colado en el medio de Mozart. En el “Rondó” conclusivo, Kuusisto finalmente estuvo más generoso con el vibrato, dándole brillo a este movimiento de secciones contrastantes. La sección “turca” fue tomada con una rapidez tal, que tanto el solista como la orquesta parecían un solo organismo, generando oleadas dinámicas impactantes y una energía desbordante. La impronta personal estuvo también presente en los adornos del solista para enlazar los diferentes episodios, a la manera barroca.

Los aplausos para el solista y la orquesta fueron muchos, con lo cual no se hizo esperar para que Kuusisto ofreciera un particular bis, interpretado junto al concertino también finlandés Janne Nisonen, una danza folclórica de su país bastante rápida, marcada con el pie, generando matices dinámicos y un rallentando final muy interesantes.

Pekka Kuusisto y la Filarmónica de Cámara de Bremen, Mozarteum Argentino, Teatro Colón, 2015

Luego de la particular aproximación del concierto mozartiano, uno podría haber esperado un enfoque similar con la Sinfonía N° 40, K. 550. Sin embargo, fue una interpretación medida, sin mucha más fantasía que la que puede generar el genial ensamble de un grupo orquestal reducido. Si en los dos primeros movimientos la lectura fue contenida y demasiado prolija, con destacadas intervenciones de los solistas de vientos, en el “Menuetto” se volvió a descubrir a ese ensamble exuberante escuchado en las primeras obras, con un tutti pleno, vibrante y enfático, en tanto que el tono del Trío sonó diáfano con una bella línea de los violoncellos. En el “Allegro assai” final se escuchó de nuevo la precisión en la velocidad y un manejo preciso de los matices dinámicos, generando un discurso verdaderamente dramático.

Ese carácter se pudo escuchar en la obra fuera de programa, que tras los aplausos, arremetió la Filarmónica de Cámara de Bremen con Pekka Kuusisto, el movimiento final de la Sinfonía N° 1 de Beethoven. Fue particular la introducción del breve “Adagio” repartida entre los diferentes atriles de los primeros violines en lugar de todos juntos, a lo que le siguió un “Allegro molto e vivace” que tendió a la propulsión de la velocidad y logrados contrastes dinámicos, de la misma manera enérgica como ya lo habían realizado con la obertura del inicio del programa. El recorrido de este concierto, ofrecido por el Mozarteum Argentino, fue estimulante por presentar a un destacado grupo de músicos que verdaderamente interpretaron cada obra con una impronta sonora personal.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Mayo 2015

Para agendar
Los próximos conciertos del Mozarteum Argentino se realizarán el lunes 11 y miércoles 13 a las 20.00 en el Teatro Colón, con la presentación del joven pianista canadiense Jan Lisieski. El programa estará integrado por los Preludios Corales "Wachet Auf, Ruft Uns Die Stimme", BWV 645 e "Ich Ruf Zu Dir, Herr Jesu Christ", BWV 639 de Bach-Bussoni, la Partita N° 2 en Do menor, BWV 826 de Johann Sebastian Bach, una selección de los Humoresques de concert, Op. 14 y el Nocturno en Si bemol mayor, Op. 16 N° 4 de Ignacy Jan Paderewski, el Rondo Capriccioso, Op. 14 de Felix Mendelssohn y los Estudios, Op. 10 de Fréderic Chopin. Localidades en venta en la boletería del Teatro y a través de TuEntrada.com
Más info: www.mozarteumargentino.org

Imágenes gentileza Mozarteum Argentino / Fotografías de Liliana Morsia
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Publicado el 06/05/2015
     
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