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“Entre Miserables y Fantasmas” en el Teatro Maipo : Regresa vencedor
Tras su triunfo en Madrid y Londres, la esperada vuelta de Gerónimo Rauch a su país fue con un brillante concierto que repasó su carrera en el teatro musical, con un magnífico repertorio y junto a destacados invitados. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Gerónimo Rauch en Entre Miserables y Fantasmas, Teatro Maipo, 2014 / Fotografía de Mostacho Foto

ENTRE MISERABLES Y FANTASMAS: GERÓNIMO RAUCH EN CONCIERTO. Función del sábado 6 de diciembre de 2014 en el Teatro Maipo. Dirección musical: Tomás Mayer Wolf. Dirección general: Fernando Dente. Artistas invitados: Josefina Scaglione, VoxPop, Marcos Rauch, Manuela del Campo, Matías Mayer y Mariano Chiesa. Iluminación: Gonzalo González. Diseño de Sonido: Rodrigo Perret Lavecchia. Ensamble instrumental.

Terminaban los acordes característicos del tema principal de The Phantom of the Opera y las luces enceguecían a la audiencia. A contraluz su figura llegaba al centro del escenario y en el silencio súbito del ensamble instrumental una luz cenital dibujó su contextura. La ovación de toda la sala fue atronadora: él se antepuso y comenzó a cantar “Hoy es el día”, la versión en español de “This is the Moment”, una de las canciones principales de Jeckyll & Hyde (1990) de Frank Windhorn. Esta balada fue perfecta para iniciar Entre Miserables y Fantasmas, el recital que Gerónimo Rauch ofreció en cinco funciones a sala llena, a comienzos de diciembre en el Teatro Maipo, en su vuelta al país después de triunfar en Madrid y Londres.

Al escuchar ese tono de “himno alegre” que posee la canción, uno puede constatar la afirmación que Jessica Sternfeld apunta en su libro The Megamusical (2006): es un hit bien calculado que, por su matiz y letra muy genérica, se puede utilizar tanto en su contexto original —el momento que el Dr. Jeckyll decide realizar su famoso experimento que lo transformará en el Sr. Hyde— como en otros bien diferentes, como ser el “concurso de Miss America, los Juegos Olímpicos y la Convención Nacional Demócrata de 1996”. Aquí, sin dudas, fue exacta para darle un grado emocional al reencuentro con este magnífico artista que hace siete años no actuaba en un escenario argentino (vale la pena recordar que en febrero pasado ofreció dos masterclasses en el Teatro Tabarís invitado por la producción de la obra Casi normales y que cantó algunas canciones).

La idea de Entre Miserables y Fantasmas fue la de recorrer diferentes etapas de la carrera en el teatro musical de Gerónimo Rauch, con dirección general de Fernando Dente, una efectiva puesta de luces de Gonzalo González y un sencillo diseño sonoro (tal vez demasiado sencillo). Ese recorrido comenzó con una de las canciones de la obra que Rauch está interpretando en la actualidad en Londres, The Phantom of the Opera (1986) de Andrew Lloyd Webber. Ya aquí en este espacio hemos elogiado su versión de “Music of the Night” cuando tuvimos oportunidad de verlo un año atrás en la producción histórica que se da en el Her Majesty’s Theater: aquí nuevamente volvió a impactar por su acento lírico y sus cuidadas dinámicas.  

Gerónimo Rauch en Entre Miserables y Fantasmas, Teatro Maipo, 2014 / Fotografía de TdM

Luego, contrastando con el éxito inacabado de la obra inglesa, presentó un combo con bastante swing dedicado a fragmentos de canciones provenientes de obras que otrora fueron tan exitosas como esa: “Summertime” de Porgy and Bess de George Gershwin —para ser estrictos, una verdadera ópera popular más que un musical, estrenada en Broadway en 1935—, “My Favorites Things” de The Sound of Music (La novicia rebelde, como se la conoció siempre por estos lados, 1959) y “Oh, What a Beautiful Mornin’” de Oklahoma! (1943), ambas de  Richard Rodgers, “Luck, Be a Lady” de Guys and Dolls (1950) de Frank Loesser y finalmente “Maria” de West Side Story (1957) de Leonard Bernstein. Esta última introdujo con su romanticismo a dos canciones más de esta célebre creación, y que sirvió para que se le uniera la hermosa voz e imponente figura de Josefina Scaglione, la rosarina por adopción que fue nominada a los Premios Tony 2009 por el personaje de Maria: primero fue la conmovedora y lírica “Somewhere”, y luego el impetuoso dúo “Tonight”.

Acompañada por una ingeniosa idea de puesta en escena con elementos mínimos, el dúo principal de The Phantom of the Opera volvió a mostrar el presente de Rauch como protagonista de esta obra, pero sobre todo fue el momento de lucimiento extremo de Scaglione, quien ofreció los endiablados pasajes de coloratura, hacia el final de la canción, muy segura y bien timbrada. Otro dúo, esta vez masculino, se dio con la presencia Marcos Rauch, el hermano más chico de Gerónimo, encarando “El tango de Roxanne”, ese particular arreglo de la canción de The Police que se combina con Tanguera de Mariano Mores como acompañamiento y que aparece en la película Moulin Rouge! (2001) de Baz Luhrmann. Era la primera vez que los hermanos cantaban juntos, y esa emoción se transmitió en una enérgica versión.

Nuevamente en solitario, Gerónimo Rauch encaró una de las canciones de la obra que le abrió las puertas a Europa, la ópera-rock Jesus Christ Superstar (1971) de Lloyd Webber. Recordó de manera muy simpática las circunstancias que lo llevaron repentinamente a Madrid (quien hacía de Jesús había renunciado) y recordó las dos funciones que hizo en el Teatro Bristol de Martínez con esa obra, y que gracias a YouTube los productores le echaron el ojo. Quizá la versión de “Getsemaní” ofrecida esta vez por Rauch fue lo mejor de toda esta noche por saber combinar el punch propio del estilo rockero con el sentimiento dramático que le impuso a cada estrofa, además de lucir una resistencia vocal escalofriante en el sobreagudo en falsete que corona ciertas frases. También fue un momento donde el ensamble instrumental, dirigido por Tomás Mayer Wolf, encontró una ligazón ideal con su voz. Una interpretación ideal, que dio ganas de apreciar a Rauch en todo el progreso dramático de esta potente obra.

El elenco completo de Entre Miserables y Fantasmas en la primera función,
Teatro Maipo, 2014 / Imagen de Raquel Flotta Prensa & Comunicaciones

Un problema técnico hizo que Rauch se quitara el retorno que tenía calzado en su oído. Esto, en vez de reducir la calidad obtenida hasta el momento lo potenció, brindando una admirable versión de “Falling Slowly” de Once (2011) de Glen Hansard y Marketa Irglova, a dúo con Manuela del Campo, encontrando un grado de emotividad intenso y dosificando las dinámicas de manera cuidada. Estas características se volvieron a dar un poco más menguadas en el ya clásico “Light/Luz” de Casi normales (2008) de Tom Kitt, nuevamente con del Campo al que se le sumaron Matías Mayer y Mariano Chiesa, integrantes del impresionante elenco porteño de esa obra.

Sobre el telón de embocadura, a la manera de intermedio, hicieron su aparición los integrantes de VoxPop, grupo del que Rauch formó parte en sus comienzos, interpretando estupendamente a cappella la Rapsodia bohemia de Queen. En la segunda parte de la canción se alzó el telón y Rauch (ahora sí con el retorno arreglado) volvió a acoplarse con sus antiguos compañeros de manera medida. Luego vino otro bloque solista en donde recordó la siguiente obra en la que participó en Madrid, Chicago (1975) de John Kander y Fred Ebb, cantando una estrofa de la canción del personaje travestido de Mary Sunshine, donde nuevamente lució su afinado falsete. Fue una linda introducción para lo que siguió: contó que siempre le preguntaban si fuera mujer qué personaje le gustaría interpretar. La respuesta vino con una brillante versión de “Defying Gravity”, esa canción emblemática de Elphaba, la incomprendida bruja mala del oeste de Oz, de la genial Wicked (2003) de Stephen Schwarz.

Finalmente, el último bloque estuvo dedicado a esa obra con la cual volvió a triunfar en Madrid y que lo catapultaría al West-End londinense, Les Misérables (1985) de Claude-Michel Schönberg. Tras los acordes del preludio, Rauch interpretó una sentida versión de “Sillas y mesas vacías”, una canción de Marius, un personaje que no hizo en España ni en Inglaterra pero que sí interpretó en alguna de las funciones en el Teatro Ópera de Buenos Aires en 2000. Todos los invitados se unieron después, junto al protagonista de la noche, para ofrecer la intensa “One Day More”, la compleja escena concertante del final del primer acto, una manera impactante de cerrar el recorrido de Entre Miserables y Fantasmas.

Gerónimo Rauch antes de uno de los bises de Entre Miserables y Fantasmas, Teatro Maipo, 2014 / Fotografía de TdM

Ante el fervor del público, Rauch encaró de manera excepcional “Bring Him Home/Sálvalo” de Les Mis y nuevamente “The Music of the Night”, dos canciones que marcaron su ascendente carrera. Entre Miserables y Fantasmas fue la demostración del extraordinario talento y el reencuentro emotivo con el público de su país, de este artista excepcional que es Gerónimo Rauch.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Diciembre 2014


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Publicado el 17/12/2014
     
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