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“Music for 18 Musicians” en el Teatro Colón : Un recorrido sonoro
El ciclo Colón Contemporáneo ofreció el estreno latinoamericano de esta impactante obra minimalista de Steve Reich, con el propio compositor integrando el excelente ensamble instrumental de músicos rioplatenses. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Music for 18 Musicians, Colón Contemporáneo, 2014

MUSIC FOR 18 MUSICIANS de Steve Reich. Estreno latinoamericano. Concierto del domingo 22 de junio de 2014 en el Teatro Colón, en el marco del ciclo “Colón Contemporáneo”. Dirección musical: Micaela Haslam. Pianos: Steve Reich, Haydée Schvartz, Lucas Urdampilleta y Bruno Mesz. Nonsense Ensamble Vocal de Solistas: Virginia Majorel y Lucía Lalanne, sopranos; Evangelina Bidart y Valeria Martinelli, mezzosopranos. Ensamble Perceum de Percusión: Nicolás Antunes, Juanita Fernández, Ricardo Gómez Antonich, Sebastián Pereira, Marcelo Zanolli y Jorge Camiruaga. Percusionista invitado: Bruno Lo Bianco. Clarinetes: Alejandro Cancelos y Federico Landaburu. Violín: Daniel Robuschi. Violoncello: Pablo Bercellini.

“Steve Reich es una especie de Aaron Copland para finales del siglo XX”, escribe el siempre ingenioso Kyle Gann en su libro American Music in the Twentieth Century (2006), “un estatus confirmado en 1980 cuando se convirtió en el primer compositor en décadas cuya música atrajo a un público que agotó totalmente el Carnegie Hall”. Ese estatus de compositor “popular” —como lo fue Copland durante la primera mitad del siglo XX— se revalidó otra vez, treinta y cuatro años después, con la interpretación de Music for 18 Musicians (1976) en el Teatro Colón, que en los días previos a la función ya se anunciaba que las localidades estaban agotadas. A dos años de su primera visita a Latinoamérica, para el Ciclo de Música Contemporánea del Teatro San Martín, la fascinación por la presencia y música de Steve Reich (1935) pareciera que no se agotó.

El marco en esta oportunidad fue el del Colón Contemporáneo, un ciclo programado —también como en el San Martín— por Martín Bauer, en donde se pudieron apreciar muchas obras que hasta el momento sólo eran accesibles a través de la discografía o por alguna referencia bibliográfica, como por ejemplo La vendedora de fósforos de Helmut Lachenmann, Prometeo de Luigi Nono, Conferencia sobre nada de John Cage, obras orquestales de Iannis Xenakis, Salvatore Sciarrino y Edgar Varèse, o Dos hombres orquesta de Mauricio Kagel. El estreno latinoamericano de Music for 18 Musicians de Steve Reich se suma a los logros artísticos de ese ciclo, mérito del excelente grupo convocado para esta ocasión —preparado musicalmente por Micaela Haslam y que el propio compositor integró desde uno de los pianos—, que alcanzó un grado de concentración y de musicalidad altísimos.

Steve Reich y Juanita Fernández interpretando
Clapping Music, Colón Contemporáneo, 2014

La función comenzó de una manera atípica: una obra fuera de programa inició el concierto, como si fuera el bis que los artistas ofrecen tradicionalmente tras las ovaciones originadas por el programa principal. El compositor junto a Juanita Fernández —integrante del grupo uruguayo de percusión Perceum— interpretaron Clapping Music (1972) para dos músicos que aplauden, esa obra que fue creada por Reich para ser ensayada en una habitación de hotel mientras realizaba sus giras y con la que abrieron también hace dos años los mismos intérpretes en el primer concierto del San Martín. A diferencia de aquella oportunidad, esta vez la obra se escuchó mucho más ajustada y precisa, y fue una manera simpática de homenajear por anticipado a todo el teatro colmado.

Desde los sonoros acordes iniciales de los pianos y las marimbas hasta el casi imperceptible toque del violín al final, la interpretación y audición en vivo de Music for 18 Musicians propuso un inquietante recorrido sonoro, hipnótico y energético. El impulso rítmico que se impone al inicio, con esos acordes repetidos y regulares, atraviesa la hora y diez minutos que dura la obra, un procedimiento ya empleado en otra obra fundamental del Minimalismo, In C de Terry Riley y de la cual Reich formó parte de su estreno mundial en 1964 (vale la pena recordar que esta obra se pudo escuchar hace cuatro años en una interpretación magnífica en el Teatro San Martín, eso sí, con muchísimo menos público que en el Colón).

Si en la obra de Riley los cambios de los motivos musicales que se enhebran sobre esos acordes están más librados al azar —Riley no impone la cantidad de repeticiones ni el tipo y número de instrumentos a usar—, en Music for 18 Musicians las once secciones que se suceden están determinadas por cada uno de los once acordes que integran la secuencia de la sección inicial “Pulses”, además que la cantidad de instrumentistas —leer el título de la obra nomás— ya está fijada obviamente de antemano: cuatro pianos, tres marimbas, dos xilófonos, un vibráfono, dos clarinetes (que se intercambian con clarinetes bajo), un violoncello, un violín y cuatro voces femeninas.

Que haya esa cantidad determinada de instrumentos no significa que el sonido final sea el de una obra de cámara tradicional, más bien es un sonido orquestal que se genera, además de la amplificación requerida, por una instrumentación estática en cada sección que porta el concepto de “todos tocando al mismo tiempo” a la manera ritual. En esta oportunidad, quizá el diseño sonoro fue un tanto sencillo —no se menciona en el programa de mano quién estuvo a cargo de la operación del sonido, aunque al finalizar los artistas lo señalaran al fondo de la platea—, incluso la primera entrada del vibráfono se escuchó —al menos desde el lugar en el cual estaba sentado— un poco apagada frente al resto de los instrumentos, característica que no volvió a ocurrir en las sucesivas apariciones de ese instrumento. Muy sonoro sí, se escuchó el violoncello en esa distendida frase expresiva de la séptima sección sobre el resto del ensamble.

Music for 18 Musicians, Colón Contemporáneo, 2014

El paso entre secciones fue bastante audible —una característica intrínseca de la estética minimalista—, ya sea por un accelerando suave de la velocidad, la diferencia de cantidad de instrumentistas implicados o el cambio de color instrumental de los diferentes motivos. Aquí, por ejemplo, estuvo muy bien realizado el paso en la tercera sección del motivo inicial en scatting —esa típica manera de frasear de los cantantes del jazz— de las voces al violín, el violoncello y los clarinetes, logrando esa misma ligereza vocal que las cuatro integrantes del ensamble Nonsense lo habían hecho, y también cómo ellas hicieron lo mismo con ese motivo cortante que esos instrumentos habían hecho al comienzo.

Es interesante cómo este torrente sonoro en perpetuo movimiento se intensifica hacia el final de la obra, encontrando combinaciones o nuevas maneras de interpretar algunos instrumentos que despiertan inquietud. En la novena y décima sección, por ejemplo, se da la exploración de los sectores más agudos de los pianos, incluso dos de ellos tocados a cuatro manos. Tras la undécima sección bastante estática, el retorno de la sección “Pulses” genera un contraste fuerte: uno pudo vivenciar todas las variaciones y reciclajes que se produjeron reiteradas veces en cada una de las secciones precedentes, pero esa sensación de regreso golpea emocionalmente de manera muy fuerte.

No hay una finalización conclusiva, sino un cese o una suspensión, con el violín solitario marcando el impulso rítmico, de ese impresionante recorrido sonoro. Aún hoy, treinta y siete años después de su estreno, y con una interpretación excepcional como la ofrecida en el Teatro Colón, Music for 18 Musicians de Steve Reich nos sigue impactando en ese vínculo básico y primordial con la música, que es con las sensaciones en el cuerpo.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Junio 2014

Para agendar
Las próximas propuestas de este año del ciclo Colón Contemporáneo serán el martes 19 de agosto con la actuación del Cuarteto Keller —que interpretará obras de Bach, György Kurtag y György Ligeti— y el jueves 13 de noviembre con la interpretación de Coro de Luciano Berio, a cargo del Grupo Vocal de Difusión y la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, con dirección musical del italiano Emilio Pomarico y dirección coral de Mariano Moruja.
Más info: www.teatrocolon.org.ar

Imágenes gentileza Teatro Colón / Fotografías de Máximo Parpagnoli
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Publicado el 30/06/2014
     
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